Unamuno, Karra y la tercera España en ‘Mientras dure la guerra’

Se atribuye al escritor argentino José Hernández la frase: “Si ahora canto de este modo por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno sino para bien de todos”. ‘Mientras dure la guerra’ cuenta las realidades vividas durante la Guerra Civil española, con Unamuno, Millán-Astray y Franco figurando como personajes protagonistas. Precisamente, el anuncio oficial de la exhumación de éste último se produjo escasas semanas después del comienzo del rodaje de la película; y la exhumación del dictador, un mes después del estreno de la misma. Pudiera ser una maniobra orquestada por Alejandro Amenábar. O quizás estas coincidencias han sido mera casualidad, quién sabe. Sin embargo, considero erróneo tachar al cineasta chileno-español de oportunista a causa de los tiempos de producción y estreno de su última película, en la que ha estado “muy atento a no herir sensibilidades y recoger el espíritu de lo que pasó.

A pesar de esta aparente cautela, Amenábar no esconde que ‘Mientras dure la guerra’ es “imparcial”. “Cuando haces una película adoptas una visión personal”, admitió el director en una entrevista de Cadena Ser al ser preguntado por los oyentes si el filme contiene guiños a la izquierda. Amenábar tampoco esconde su admiración por Miguel de Unamuno, que queda patente en la película. Es precisamente en el personaje del escritor vasco en quien deposito mi reflexión.

Bisagra de ‘Mientras dure la guerra’, Miguel de Unamuno refleja la confusión, la resignación y la templanza ante dos Españas que desprecian al país que él ama. Un excelente Karra Elejalde demuestra que no solo sabe hacernos reír, al interpretar a un rector de la Universidad de Salamanca que se siente traicionado por la República, a la que ha apoyado y que no funciona como prometía.  Más adelante, desespera con las incoherencias y populismo de un régimen militar que arrasa al grito de ‘Viva España’.

Las cicatrices de la Guerra Civil, que concluyó hace ocho décadas, siguen reflejándose en dos Españas, la A y la B (A en contra de B y B en contra de A). Unamuno representa una visión alternativa, una visión C que no gusta ni a A ni a B. Es criticado por ambos costados con la justificación que ha cambiado de bando, cuando en realidad él ha sido el único que ha mantenido un sentimiento firme sobre el rumbo que debía tomar el país. Es el mundo el que ha cambiado y le ha traicionado. No obstante, él reitera su posición ‘unamunista’, y hoy es el reflejo de personas con visión C, D, E, e incluso Z; que siguen sin ser comprendidas por A y B.

Mantener una visión diferente a las impuestas sobre qué metas debe perseguir un país, o del mundo; esto es, mantenerse siendo uno mismo cuando el mundo sobre el que no tenemos control cambia, se ha convertido en una lucha: Una lucha por mantenerse humano en la batalla, como titulaba David Brooks un artículo en New York Times en el que hacía referencia al Coronel Dax (Kirk Douglas) en la película de Kubrick ‘Senderos de Gloria’. Y es que, efectivamente, mantenerse humano se ha convertido en una batalla en la que cada uno de nosotros tiene que decidir si el valor que mostramos desde nuestras ‘trincheras’ se transmite a la primera línea de ataque.

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